LA RUTA SCHWEPPES POR EL BERLÍN MÁS VANGUARDISTA Y TRANSGRESOR

La llaman la ciudad Fénix. Resurgió de las cenizas y se ha convertido en la capital de la vanguardia y la modernidad. Hasta allí se dirigió una delegación encabezada por los Mixing Masters de Schweppes Nagore Arregui y Diego Cabrera. La excusa: asistir a Bar Content Berlín, donde se reunió la crème de la crème de la coctelería mundial. Allí dieron rienda suelta a su creatividad. En la ciudad icónica del espionaje, Diego y Nagore llevaban un maletín y un plano. El primero, con las Premium Mixers de Schweppes. Y en el mapa, la ruta más secreta de Berlín.   

Checkpoint Charlie: “Abra ese maletín, por favor”

Nuestros bartenders desplegaron en Berlín cuatro propuestas inspiradas en los conceptos que traslada hoy esta ciudad que exporta tendencias. “Anytime Berlín”, de Nagore Arregui, incorpora mantequilla alemana y minipretzels caseros. Ingredientes de proximidad para reducir la huella de carbono. Algo que se manifiesta también en las referencias elegidas de Tónica Schweppes: Limón & Quinina y Naranja & Lichi de Schweppes se elaboran en la planta de Carcagente (Valencia). Allí se efectúa la recogida de limones y naranjas del Mediterráneo en temporada y se procesan todas las partes de los cítricos: el zumo, la pulpa y la piel, además de sus aceites esenciales y aromas naturales.

En esa misma onda, Diego Cabrera propone en el cóctel “Chicha” ingredientes de temporada y destilados naturales. El alma de “Salmon Guru” elige referencias de la gama premium de Schweppes que aporten dulzor con el azúcar de caña y se elaboran con ingredientes y aromas de origen 100% natural. “Tónica Original es la referencia que mejor representa la apuesta por la naturalidad de Schweppes, ya que es el resultado de un proceso de maceración artesanal único en el mercado, que aún hoy sigue la receta original de Jacob Schweppe de hace más de 200 años”, nos dice desde Berlin.

En un entorno tan transgresor como Berlín, Nagore propone el cóctel “Los hombres también lloran”, que juega a la ambivalencia, pues parte de una base fuerte de whisky, muy masculina, y recurre al mixer más femenino de la casa, Tónica Pink, y a la transgresión, ya que incorpora como único garnish zumo de ruibarbo, cuyas hojas contienen cierta toxicidad.   

En el Berlín de la posguerra, un tablero donde jugaban las grandes potencias, la clandestinidad era un modo de vida. Inspirado en esa idea, Diego Cabrera propone un trago largo y el minimalismo más absoluto. De ahí surge el cóctel “Moonshine”, que incorpora Ginger Beer & Chile y el whisky homónimo, un destilado de alta graduación con origen en las licorerías ilegales Apalaches en la Ley Seca.

El mapa de Berlín: la zona cero de la Guerra Fría

Los invitados a Bar Convent Berlín, además de degustar sus cócteles, contaron con Diego y Nagore como guías excepcionales para adentrarse en el excentricismo y la transgresión cultural, gastronómica y nocturna de la capital alemana.

La inmersión cultural comienza en la sede de la Boros Collection. Arte internacional contemporáneo, en un búnker construido durante la Segunda Guerra Mundial que tras la caída del Muro se convirtió en una discoteca techno. En Soultrade, compraremos discos donde lo hacen los DJ. Te puedes encontrar a tu ídolo ojeando carátulas. En Kugu Nussrösterei hay que sentarse a degustar sus famosos frutos secos horneados: una tienda de origen turco donde comprar especies, dulces y té. Y para comer, un alto en Pauly Saal, con una estrella Michelín, cuyo comedor está presidido por un misil (desactivado, claro). Nada en Berlín es convencional. Como Nagore y Diego.