La fascinante historia del Gin-Tonic

Es una creencia popular que el gin-tonic lo inventaron los británicos. Algo de cierto hay, pero más bien lo importaron de Holanda, Suiza y La India. La ginebra la comenzaron a destilar los holandeses en el siglo XVI. La llamaban genever, una palabra relacionada con la baya de enebro con la que se elabora. Y los soldados ingleses acantonados en Flandes se la llevaron a Londres.

Se convirtió muy pronto en una bebida muy popular en las islas hasta que en el siglo XIX, en su variedad de dry gin, se le empezó a añadir tónica, la bebida carbonatada patentada en Ginebra por Jacob Schweppe. A la tónica, que empezó siendo un agua carbonatada, se le agregó con el tiempo quinina, una sustancia importada de La India por sus propiedades analgésicas y digestivas, muy eficaz contra la malaria.

De ahí que el gin-tonic se consolidara a lo largo del XIX y el XX en un acompañante habitual de las tropas del Imperio británico. Pero si hoy en día hay un país donde se valora y se combina mejor es España, donde hemos acortado la denominación anglosajona gin and tonic por gin-tonic. ¡Feliz Día del Gin-Tonic!